Nombres, Vicios y Rock ’n’ Roll

abril 26, 2017

El nombre de un grupo ES el grupo. Es el hogar de la forma de pensar, creatividad y espíritu de sus hacedores. Es una declaración de intenciones de todo aquello que éstos quieren conseguir. Salvo dictadura, azar o clarividencia un nombre reivindica búsqueda, autoconocimiento y artesanía. Lo variopinto de su origen viaja, entre otros, desde personajes autoidentificantes  y experiencias personales de dispar fortuna, a juegos de palabras, más o menos brillantes, o cacicadas de manager sabelotodo. A los nombres les gusta susurrar el estilo musical que abanderan y tienden a esconder tras un logo su escaso fondo de armario.

 Ayer también nació, crece y se reproduce bajo las mismas leyes que rigen el universo de los nombres, simplemente, no puede ser de otra manera pero, igual que Roma no se construyó en un día, Ayer no fue alumbrado en 2 tardes. Incluso llegó a tener un hermanito previo, de parto complicado, al que tuvimos que decir un desesperante adiós por necesidades del guión como adaptación al cambio de alineación del grupo ocurrido en algún punto de la primavera del 2015. De hecho, tenemos en nuestro deber organizar un comité de búsqueda con la intención de reunir y desclasificar la interminable lista de precuelas de Ayer, camufladas entre decenas de e-mails cruzados y cuadernos de bolsillo. Creo que perdimos la cuenta allá por la trescientas o cuatrocientas y no estábamos ni ‘a mitá camino’.

¿Puedes creer que llegamos a encerrarnos dos sábados enteros en el local y juramos no irnos de allí sin nombre? Qué duda cabe que no cumplimos nuestra promesa en ninguno de los dos casos.

Aunque lo pueda parecer este no es el foro para estampar por qué Ayer es Ayer. La anécdota queda salvada en el disco duro para amenizar alguna entrevista cuando nos volvamos más célebres. Por cierto, ¿sabías que pudimos llegar a llamarnos Sexy dance? Lo que es la vida….

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