Cuando el agente Cooper jugó la Superbowl

Junio 14, 2017

Las lechuzas no son lo que parecen. Razón tenían en esta conmovedora serie de pricipísimos de los 90 (damos por hecho que os suena Twin peaks y si no ya sabéis…) que hemos rescatado para lo que hemos venido hoy a contar aprovechando su vuelta a la pantalla estos días. ¿La cuestión de fondo? Que todos tenemos un líder dentro, lo creamos o no, lo parezcamos o no. Otra cosa es si estamos ejerciendo de tal o si lo tenemos prisionero en algún rincón de nuestra psique por uno u otro motivo. Como botón de la muestra hemos elegido al buenazo de Dale Cooper, el agent Cooper (suponemos) del tercero de Russian Red. El archieducado, detallista y aparentemente normal Cooper trazaba su camino, transformó a todo el que se cruzó con él, los hizo mejores a todos y supo ver, sacar y aprovechar lo bueno que atesoraban (y varios del elenco en cuestión eran pa verlos).

El mapa de liderazgos de Ayer (y aún no aparecen todos los que habrá) no está poco repartido y se está construyendo lenta y espontáneamente, síntoma de su autenticidad y del trabajo emocional que requiere. Todos en Ayer sabemos quién es el Cooper de turno según la tarea del momento pero un grupo de música, por norma general, reclama, y con poco margen a la negativa, a su líder particular, a su ‘tipo más popular del instituto’, a su Quarterback titular, al que se tira a la jefa de las animadoras. Si, además, da la casualidad que uno de los que pasaba por ahí canta y toca la guitarra, alea jacta est.

El que tira los penalties decisivos en Ayer no finge lesiones ni elude responsabilidades, para cada nuevo reto actualiza su software y al toro. Con éstas debemos ir por el Dani 3 ó 4.0 ya, y subiendo. Todo un ejemplo.

Líder es aquel que consigue que las cosas se hagan, que las cosas pasen. Teniendo esto en cuenta y que, como decíamos, padecemos la manía de ser nuestros autocarceleros emocionales, no hace falta ir más allá del ámbito musical y pensar, ¿cuántos Beatles’ o Rolling Stones no han llegado (ni salido)?, ¿cuántos Yesterdays o Angies nunca escucharemos? Pero peor aún, ¿y si sí vamos más allá….?

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