¡Amenaza!

Mayo 10, 2017

El miedo no va a desaparecer nunca. Ni falta que hace. El miedo es un mecanismo de defensa cuyo trabajador 24 horas al cargo es ese cerebro que tenemos y compartimos con algunos compañeros de planeta como los reptiles y que vela por nuestra supervivencia. Como diferencia con nuestros iguales prehistóricos, la ausencia de tigres con dientes de sable por las calles ha producido el cambio de disfraz de nuestros riesgos subjetivos y los devenires sociales se han llevado un buen trozo de esa tarta.

La variedad de temores y terrores es amplia y dependiente de cada cual y los Ayeres también tenemos nuestros leones comehombres particulares. El mundo de la música y alrededores plantean a sus protagonistas una serie de lances que podrían situar nuestro sistema de alarmas personal en estado de Defcon 1 y es que la exposición personal en la omnipresente internet supone un coqueteo continuo con la idea de rechazo social – véase publicar este mismo post -. Afrontar una sesión de grabación es afrontar un striptease musical para espectadores de lujo. ¿Una entrevista? conjunto de interrogantes que ni te habías ni tenías la intención de plantearte y que reclaman una respuesta emocionante con un toque de ingenio…¡¡casi nada!!. Y, ¿cómo no? La reina del baile: el directo. Algo así como una apertura de alma con audiencia y en tiempo real pero, como se suele decir, el que está tranquilo como una lechuga en el escenario trasmite lo mismo que una de ellas.

Probablemente nos queden bastantes más depredadores por conocer que aguantan escondidos como ‘malos’ de siguientes pantallas de juego de consola pero en Ayer ya no hay lugar para el cobardeo en tablas. La huida o la incomparecencia son palabras que no aparecen en nuestro diccionario. Tendremos éxito o moriremos en la arena porque si hay algo que separa a la gente de éxito de la que no lo huele es que hacen lo que saben que tienen que hacer a pesar del miedo.

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